Teotihuacan. Tres pirámides en el paisaje ritual, muestra ofrendas


25 Septiembre de 2013

Una pequeña máscara de serpentina de más de mil 900 años de antigüedad y seis cuchillos con forma de serpiente, materiales descubiertos en las ofrendas conmemorativas de las pirámides del Sol y de la Luna, respectivamente, son algunas de las piezas estelares de la exposición Teotihuacán. Tres pirámides en el paisaje ritual, que abrirá este viernes 27 de septiembre en el Museo del Templo Mayor.

Museografía de la exposición. Foto: Melitón Tapia

Museografía de la exposición. Foto: Melitón Tapia

La exposición organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), según detalló el arqueólogo Alejandro Sarabia reúne objetos recuperados en las tres principales edificaciones de la mítica ciudad, las pirámides del Sol y de la Luna, así como el Templo de la Serpiente Emplumada.

Las piezas, precisó el co-curador de la exposición, son resultado de hallazgos suscitados entre 1905, cuando Leopoldo Batres comenzó la exploración de la Pirámide del Sol, y de años recientes, producto de las excavaciones del Proyecto Tlalocan, mediante las que se han encontrado vasijas Tláloc miniatura, sartales de cuentas y puntas de pedernal y de obsidiana.

clavo arquitectonico de la piramide del sol

Clavo arquitectónico, pirámide del Sol. Foto: Héctor Montaño.

Apoyada también de videos y gráficos, Teotihuacan. Tres pirámides en el paisaje ritual, intenta mostrar la forma en que la traza urbana sustituyó el entorno. Aunque para los primeros siglos de nuestra era ya existían en Mesoamérica urbes como Monte Albán o Cuicuilco, de acuerdo con Alejandro Sarabia, en Teotihuacán se vio por vez primera el efecto de estructuras públicas de carácter monumental.

“Para ese entonces eran muy pocas las construcciones monumentales en el mundo. Teotihuacán fue un caso excepcional, aquí se encuentran algunas de las obras más grandes hechas por el hombre en la América antigua, lo que conlleva aspectos ideológicos, pues en ellas se materializó una cosmovisión. Este proyecto arquitectónico se mantuvo durante más de 600 años, sin mayores transformaciones”.

Sartal y pectoral de Jade procedente de la pirámide de la Luna

Sartal y pectoral de Jade procedente de la pirámide de la Luna. Foto: Melitón Tapia

En ese sentido, junto con el doctor Saburo Sugiyama, también curador de la muestra, se eligieron materiales que permitieran al público comprender la función que jugó cada uno de los tres edificios en la estructura urbana de la ciudad, abarcando elementos como esculturas y bajorrelieves que decoraron fachadas, y que hacen referencia a las primeras etapas de la metrópoli, en el siglo I d.C., hasta su caída, alrededor del siglo VII.

¿Cómo se construyó Teotihuacán?

La planificación de la ciudad se basó en un trazo perpendicular, orientado a la puesta del Sol, correspondiente al 12 de agosto y al 30 abril, fechas entre las que transcurren 260 días, periodo equivalente al ciclo ritual mesoamericano. Asimismo, el tamaño de las pirámides principales y la distancia entre ellas reflejan los ciclos del Sol, de la Luna y de Venus.

Vasija tipo Tláloc de arcilla. Procedente de la pirámide de la Luna.

Vasija tipo Tláloc de arcilla. Procedente de la pirámide de la Luna. Melitón Tapia.

Sacrificios y ofrendas en Teotihuacán

En los años 80, diversas excavaciones revelaron que más de dos centenares de personas fueron enterradas y sacrificadas con motivo de la erección del Templo de la Serpiente Emplumada, alrededor de 200 d.C. Algunos de los cautivos fueron ataviados con collares de conchas que representan mandíbulas humanas, uno de estos colgantes se exhibe en la muestra.

Los sacrificios estaban dedicados a la construcción monumental o a la deidad de la Serpiente Emplumada. No obstante, la exploración actual de un antiguo túnel ubicado bajo la pirámide, a 15 metros de profundidad, podría revelar la existencia de una tumba real, lo que daría un giro a las actuales interpretaciones.

Algunos de los contextos rituales más profusos se han hallado también al interior de la Pirámide de la Luna, edificio que fue modificado al menos siete veces. De éste se exhiben materiales de las ofrendas 2, 5 y 6, recuperados en la década de los 90; es de resaltar seis cuchillos serpentiformes, dos de ellos de casi 50 cm de largo, por lo que se cuentan entre los objetos en obsidiana más grandes, encontrados en templos antiguos.

Vasijas tipo Tláloc, puntas  y cuchillos de obsidiana de pirámide de la Luna. Héctor Montaño

Vasijas tipo Tláloc, puntas y cuchillos de obsidiana de pirámide de la Luna. Héctor Montaño

En total —explica Alejandro Sarabia, director de la Zona Arqueológica de Teotihuacán—, cinco complejos entierro/ofrenda fueron descubiertos dentro de la Pirámide de la Luna. Trece esqueletos humanos correspondientes a los entierros 2 y 6, víctimas sacrificadas, estaban acompañados por los restos de más de un centenar de animales, entre águilas, jaguares, pumas y lobos.

Todos estos hallazgos revelaron a una urbe que mantuvo fuertes conflictos con ciudades contemporáneas como Monte Albán (Oaxaca), Tikal o Kaminaljuyú (Guatemala). “Es posible que los restos de uno o más de los individuos sacrificados en la Pirámide de la Luna, correspondan al personal de la realeza maya. Es algo novedoso para nosotros”, anotó el arqueólogo.

Con un área aproximada de 5.6 hectáreas, 64 metros de alto y una base de 22.5 por lado, la Pirámide del Sol debió estar dedicada al dios tutelar de la ciudad, una deidad de la lluvia. En 2010, los arqueólogos descubrieron dos depósitos (datados hacia 1 – 50 d.C.) en el centro de la edificación, a nivel del tepetate, y a diferencia de las ofrendas conmemorativas de otras construcciones, en ellas no se encontraron osamentas humanas.

Uno de los depósitos, el más rico, contenía puntas de proyectil, navajillas y bifaciales en obsidiana, una decena de vasijas tipo Tláloc, dos figuras antropomorfas y una extraordinaria máscara tallada en una sola pieza de piedra verde, cuyos ojos fueron elaborados con concha y pirita. Esta pieza, la única máscara de piedra descubierta hasta la fecha en contexto ritual en la antigua ciudad, se exhibe en Teotihuacán. Tres pirámides en el paisaje ritual.

estela, piramide del sol

Columna andesita, procedente de pirámide del Sol. Foto: Héctor Montaño

Más de la exposición

Luego de una exitosa afluencia durante su estancia en el acceso principal de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, Estado de México, la muestra integrada por cerca de 90 piezas prehispánicas, elaboradas en alabastro, piedra verde, concha, ónix, travertino y andesita gris, entre otros materiales importados, permanecerá hasta febrero de 2014 en el recinto ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

La exposición estará abierta de martes de domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Costo $57.00, con exención a menores 13 años, estudiantes, maestros, personas de la tercera edad y con capacidades diferentes. Domingos, entrada gratuita.

Información del INAH
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